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Los lugares preferidos de los turistas son...

Estos lugares, que nosotros también apreciamos, tienen un no se qué que logra que todo el mundo se quiera quedar

Aquí te contamos algunos de los lugares que los turistas extranjeros aman de nuestra querida Buenos Aires y de sus alrededores:

# El Delta de Tigre

Ubicado a tan sólo 30 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, el Delta de Tigre es parte fundamental de la zona norte de la provincia de Buenos Aires. Esta región de arroyos laberínticos, ríos e islas debe su nombre al tipo de desembocadura del río Paraná y a la presencia real del yaguareté (llamado popularmente “tigre”) en los inicios poblacionales de estas islas.

Hoy, el Delta conserva el mismo espíritu que lo vio crecer y logra que la vida del isleño sea incorporada a nuevos emprendimientos gastronómicos y alojamientos. Los visitantes pueden disfrutar todo el año de las bondades de esta biósfera realizando caminatas, paseos en lancha, safaris fotográficos, salidas de pesca o la práctica de deportes náuticos, entre los que se destaca el remo.

Las ciudades de El Tigre y San Fernando, que además del territorio tienen presencia permanente en las islas, cada día son más visitadas tanto por turistas locales como extranjeros.

# Un poco más lejos, Mardel

Conocida como “la Ciudad Feliz” o “la perla del Atlántico” la ciudad de Mar del Plata es durante el verano uno de los destinos protagonistas en la agenda de los turistas que viajan a la costa bonaerense.

Además de un mar excepcional, Mar del Plata posee playas místicas y sus balnearios se han convertido en un clásico de varias generaciones de argentinos.

La rambla, el puerto y los famosos restaurantes son algunos de los atractivos más elegidos. Los Pubs, discotecas, teatros de revistas y el famoso Casino de Mar del Plata conforman la noche marplatense cada temporada veraniega.

En definitiva, Mar del Plata es uno de los destinos turísticos más visitados por quienes buscan disfrutar del mar y la diversión nocturna que ofrece esta bella ciudad.

# La Boca, el barrio de los colores

Bautizado por los extranjeros como "el barrio de los colores", la Boca es uno de los preferidos de los turistas que visitan Buenos AIres.

La Boca es El Diego y La Bombonera. Es el azul y amarillo que pinta las viejas casas de chapa de los conventillos.

Es el puerto, el olor a Riachuelo y las viejas barcazas que cruzan a la Isla Maciel. La Boca son sus colores. Las veredas altas de tiempos en que la sudestada lo inundaba todo.

Son los cuadros del genial Quinquela Martin. Es la pizza de muzza y las cantinas, porque La Boca también es Italia y sus inmigrantes.

Es un grito de gol cada domingo de fútbol o un simple pero famoso Caminito que espera ansioso para dar otra Vuelta de Rocha, por donde doblan el 29 y el 64.

Seas o no amante del fútbol, algo tiene este colorido barrio que se queda siempre vigente en la memoria de los que visitan Argentina.

# El viejo San Telmo, un viaje al pasado

San Telmo es uno de los barrios más antiguos de la Ciudad de Buenos Aires, y quizás, en el que es inevitable volvernos nostálgicos.

Preferido por los turistas más grandes que buscar encontrar el pasado y por los turistas más jovenes que viven a la vanguardia de todo, San Telmo tiene todo para todos los gustos.

San Telmo es un largo tango de amor, de eso no quedan dudas. Es la magia de los adoquines, sus cafés y la bohemia.

Es el Parque Lezama o su viejo mercado. O la fiebre amarilla que lo cambió todo. Es la calle Defensa, con sus anticuarios y sus artistas callejeros.

Es la inolvidable Tita Merello jugando a las escondidas con Mafalda y sus amigos en la esquina de Defensa y Chile.

Y por supuesto, es la Feria del barrio, la de los domingos en la Plaza Dorrego. La del olvido y la melancolía. La del viaje al pasado que dice presente quién sabe por cuánto tiempo.

Vale la pena una visita a este barrio y sobre todo, hacer un alto y tomarse un café en alguno de los bares que todavía sobreviven al paso cruel del tiempo, ese que habla de gastos, de sinceramientos economicos, de lo que sobrevive y lo que no.

San Telmo, a pesar de todo, sigue vigente