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No se puede vivir del amor. ¿De que viven los escritores realmente?

Escritores-trabajadores: ¿De qué viven realmente?

Muchos quieren ser escritores…..¿pero sabes cuales son los trabajos que en realidad los mantienen?


A lo largo del tiempo, muchos escritores han escondido detrás oficios o trabajos temporales que les han permitido hacer lo que más les gustaba: escribir.

No son pocos los autores que comparten el oficio de escribir con empleos de lo más vulnerables, hablando de economía digamos.

Algunos escritores le dedicaron la misma pasión a estos oficios que al arte de escribir, pero otros solo usaron estos oficios para ganar tiempo (literalmente hablando) para poder comer sin dejar de dedicarse al motivo por el que creyeron vinieron al mundo

El autor de los Siete Locos, Roberto Arlt había escrito toda su obra pero seguía obsesionado con una idea que lo obsesionaba desde pequeño: inventar medias de mujer reforzadas con caucho que no se corrieran ni rompieran.

A los 40 años y a pocos meses de la muerte de su padre, Borges inauguró su vida como asalariado en la Biblioteca Miguel Cané, del barrio de Boedo. Dicen los que se acuerdan de su entrada a la misma que en cuestión de días clasificó más ejemplares que los empleados de la misma en meses.

Julio Cortázar fue docente, igual que Alfonsina Storni. Horacio Quiroga hizo de todo hasta dedicarse y fundirse varias veces en la industria yerbatera misionera. Dijo el ya fallecido Ray Bradbury: “Lo que funda toda escritura es el amor, es hacer lo que amamos y amar lo que hacemos. Y olvidarse del dinero”.

Escribir puede ser una necesidad pero las cuentas a pagar también lo son.

“No se puede vivir del amor” dijo acertadamente Andrés Calamaro en uno de sus hits inolvidables en el Albúm El Salmón, y la frase es aplicable a cualquier artista que quiere vivir de su arte y sabe que a veces no es tan facil.