<< Ver Todas las Noticias

3 opciones para sobrevivir al feriado con poca plata.... ¡¡¡ y pasándola muy bien !!!

3 opciones para los que no pueden irse a ningún lado y tienen ganas de pasarla bien.

#Salir a comer pizza con amigos

La ciudad porteña reúne varias alternativas para deleitarse con una rica pizza acompañada de alguna porción de fainá.

La pizza es argentina por adopción, una costumbre culinaria traída por los inmigrantes italianos a principios de siglo XX que se convirtió en una clásica comida en las reuniones informales con amigos y familiares.

Existen numerosos locales muy pintorescos y antiguos para conocer y degustar una amplia variedad de sabores de pizza: muzzarella, tomate y albahaca, jamón y morrones, queso y cebolla y muchas más.

Incluso, en algunos de estos lugares, quienes están un poco apurados pueden comer parados alguna porción al paso que proveen desde la barra y continuar rápidamente con sus tareas habituales.

Entre las pizzerías que no deben dejar de visitarse se encuentra Angelín, sobre la avenida Córdoba al 5270, fue fundada en 1938. Su especialidad es la pizza “canchera” que consiste en una base de tomates y ajo, sin queso. Además, en sus mesas de hierro y madera, ofrece la ya clásica pizza de cancha, un ejemplar extragrande de dieciséis porciones.

Otra de las más antiguas y tradicionales pizzerías de la calle Corrientes al 1300 es Güerrín, cimentada por inmigrantes italianos en 1932. Quienes pasaban por allí solían disfrutar de una porción recién sacada del horno a leña, siempre con la mano y a pie. El mostrador continúa intacto, como el ofrecimiento del compañero innato de la pizza nacional, el moscato.

Por su parte, Banchero se autoproclama como el creador de la fugazza con queso”. En pleno barrio de La Boca, en Suárez 396, se ofrece, sobre las típicas mesas de fórmica y con la simpatía de aquellos mozos de antaño, la más tradicional de las pizzas.

Pirulo, en Defensa al 821, en la década del cincuenta solía colocar los resultados de los partidos de fútbol en una pizarra para atraer clientela, mientras que Los Inmortales, con su local principal en Corrientes al 1369, es un emblema de la ciudad.


#Perderte en las librerías más hermosas de la ciudad

Muchas opciones de lectura para grandes, jóvenes y niños.

Las principales librerías de Buenos Aires se encuentran en la calle Florida y las avenidas Corrientes y Santa Fe, y desde hace unos años también abrieron sucursales en distintos barrios porteños: Palermo, Caballito y Belgrano.

Algunas editoriales se han dedicado a temáticas específicos, como Corregidor, de la calle Rodríguez Peña, y sus libros del Buenos Aires de ayer, o San Pablo, de neto tinte católico, o empresas editoras de publicaciones técnicas, en inglés, de entretenimientos, médicas (en la zona de la Facultad de Medicina), deportivas, etc. Cerca de Tribunales, por ejemplo, las librerías se especializan en temas jurídicos.

También existen librerías de viejo o anticuarias, donde pueden encontrarse obras de gran valor histórico, especialmente de autores y ediciones europeas, ya que en el Viejo Continente son inhallables o cuestan verdaderas fortunas y a la Argentina llegaron con los inmigrantes de otra época.

Es cierto que las librerías también incorporaron espacios de lectura, con mesas, sillas y sillones que, muchas veces, incluyen la posibilidad de tomar un café. Los sectores para niños también crecieron y se adaptaron a los requerimientos de los más pequeños con sillitas y almohadones que invitan a la lectura.

Las principales librerías de este tipo atienden en el Centro, como Alberto Casares, Fernández Blanco y Prado. También pueden encontrarse en Avenida de Mayo, el nuevo circuito de San Telmo y, para los más buscadores, los saldos de las ferias en Parque Centenario, Parque Rivadavia y Plaza Italia.

Entre las librerías más visitadas se destacan El Ateneo (que para muchos es la mejor librería del mundo), Librería Santa Fe, Cúspide, Paidós, El Ateneo, Yenny, Huemul, Prometeo, Distal y muchas otras.



#Ir a bailar o ver bailar tango

El Tango es la música porteña por excelencia. Llegó para quedarse de la mano de muchos inmigrantes.

De hecho, el tango es una rara mezcla de música africana y española que tomó su verdadero color y sabor en la Argentina.

Los primeros tangos fueron tocados por orquestas de vientos o bandas. Recién a partir de 1911 se formaron las orquestas “típicas”, llamadas así porque "típicamente" tocaban este nuevo ritmo.

En estos conjuntos musicales era común encontrar varios instrumentos que resultaban fundamentales al momento de garantizar un gran espectáculo: el piano, el bandoneón, el bajo y el violín.

Por aquellos años, el tango también pasó de los suburbios marginales al centro de la ciudad y logró así conquistar a los sectores más acomodados de la sociedad, a los "niños bien", como se titula precisamente un conocido tango. La incorporación de la radio, en 1920, y del cine sonoro, en 1933, lo popularizaron aún más.

Arraigado desde la primera década en Francia y España, el tango ganó espacio por toda América. Inicialmente, este género era una melodía para ser bailada, pero a partir de 1917 y, esencialmente tras los éxitos de Carlos Gardel y con la letra de "Mi noche triste", se transformó también en una música para ser escuchada.

Hoy, miles de turistas llegan hasta Buenos Aires para aprender a bailar tango y escucharlo en diversos locales nocturnos. Existe una variada oferta de sitios para disfrutarlo: sólo tiene que interesarte el ritmo del 2X4.