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De dragones, budas y olores raros. El preferido de los más chicos.

Tal como un "chow fan" el barrio Chino es un salteado de sabores y colores donde todo se vuelve mágico. Imperdible.

Para los más chicos es lo más...

Quién llega a Buenos Aires y tiene el dato, no duda un instante en dedicarle uno o dos días a este lugar de la ciudad que ya se convirtió en un clásico por sus particularidades exóticas y únicas.

Es que el barrio Chino sorprende tanto a quién lo conoce por primera vez como también a sus seguidores habituales. Siempre hay un rincón nuevo, un local distinto, un producto que no se consigue en ninguna otra parte del mundo y que pasa por nuestros ojos como para decirnos “aquí estoy”.

Empezaron siendo dos cuadras, y con el correr de los años se agregaron dos más. Pocas, pero en estas cuatro cuadras la comunidad china logró generar su propio espacio no solo para sentirse a gusto, “como en China” sino también convocar a miles de visitantes que todos los fines de semana del año llenan, literalmente, el barrio.

Lo que al principio comenzó teniendo un poco de desconfianza y sobre todo prejuicios fue cambiando notablemente con el correr de los años, y hoy no hay porteño que no haya pasado alguna vez por la calle Arribeños para conocerlo.

Hoy, un gran arco de entrada nos avisa que hemos llegado. El tren tiene su estación “Barrancas de Belgrano” a metros nomás, pero basta con pasar por debajo del arco para que todo se transforme en un viaje relámpago al país asiático.

Comidas exóticas se perciben a simple vista. Se puede comer en la calle de parado o bien sentarse en alguno de los pequeños pero confortables restaurantes que brindan lo mejor de sí a los comensales.

Productos y materias primas que no se consiguen en otro lugar de la ciudad aquí se envasan y pesan todos los días del año. Por lo que miles de turistas como también vecinos se han volcado en los últimos años a ser fieles compradores de los distintos supermercados y almacenes de la zona para tener acceso a productos que no conseguían en otros lugares.

Convertido en un clásico, a sus cuatro cuadras únicas se suman los festejos del famoso Año Nuevo Chino. Este tradicional evento se realizan todos los años entre el 21 de enero y el 21 de febrero sobre la calle Arribeños.

Lo que comenzó siendo un festejo de un país y de un continente, se transformó en una invitación a occidente para celebrar el nacimiento de un nuevo año y sobre todo para vivir esta experiencia única, donde decenas de hombres y mujeres dan vida al gran dragón que se pasea glorioso por todo el barrio de Belgrano.

¿Por qué es el preferido de los más chicos? Curiosos si los hay, los más pequeños se sorprenden con todo lo que ven, con todo lo que se puede tocar y con juguetes de otras partes del planeta impensados en Buenos Aires.

Quizás por ello a la hora de elegir todos sostienen que “al barrio Chino” es la mejor elección para disfrutar un paseo en la Ciudad de Buenos Aires.