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Seguimos instalando el tema hostels. Ahora Argentina se llenó de estos alojamientos....

Son los más elegidos a la hora de alojarse en la ciudad porteña

Hasta hace unos años, alojarse en un hostel era raro. Es más, era algo reservado solamente para los extranjeros que venían a conocer Buenos Aires, ya que muchos argentinos hacían destrozos en este tipo de lugares y por eso tenían la entrada prohibida.

El paso del tiempo logró que hoy, muchos argentinos, llegados de otras provincias o de la misma ciudad de Buenos Aires, formen parte de los huéspedes que frecuentan hostels.

¿Por qué?

En ellos es posible interactuar con turistas de todas partes del mundo, e incluso viajar sin viajar a cualquier parte del mundo, solo con entrar, abrir una puerta y empezar a escuchar idiomas, observar colores de piel, costumbres, etc etc

Los hostels llegaron para quedarse...

Si bien en un momento fueron furor, los hostels continúan siendo una de las mejores formas de alojarse y disfrutar la siempre bella ciudad de Buenos Aires. A lo largo del mundo la tendencia de compartir espacios en común, incluso habitaciones, ha logrado traspasar prejuicios y hasta fronteras impensadas.

Es así que muchos hoteles se transformaron pasando a ser “hostels”, lugares pensados no solo para pasar la noche, sino para disfrutar junto a otros huéspedes de todas las comodidades del lugar, como si nos sintiéramos en nuestra propia casa.

Europa fue pionera en este tipo de emprendimientos, que se multiplicaron a lo largo de todo el planeta incluso haciéndose temáticos o seleccionando incluso tipo de publicos. En general, las habitaciones pueden ser compartidas o individuales y hay algunos espacios –living, cocina, comedor- que son de uso común.

Los jóvenes viajeros y estudiantes son quienes más eligen los hostels a la hora de alojarse en Palermo, San Telmo, Abasto y el resto de los barrios de Buenos Aires que los han incorporado.

La movida llegó a Argentina a finales de los años 90 y se multiplicó luego de la crisis del 2001, cuando el país se transformó en un lugar barato para quedarse y disfrutarlo a pleno. Las distintas propuestas culturales, a las que se suman algunos de los paisajes más bellos del mundo, lograron que Buenos Aires se convierta en centro y punto de encuentro para turistas que llegaron de todo el mundo y se mimetizaron en forma inmediata en la vida de los porteños.

Hoy, la movida de los “hostels” se mantiene intacta y logra que Argentina siga siendo uno de los destinos predilectos de aquellos viajeros que quieren conocer países de la manera mas desestructurada posible.