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El teatro sigue vivo en Buenos Aires

El teatro independiente, generalmente ofrecen espectáculos comprometidos, intensos e inteligentes

La Avenida Corrientes siempre fue un clásico de la noche porteña en la ciudad de Buenos Aires. Fue, es y será “la avenida que nunca duerme”.

Además de sus teatros, en especial los pertenecientes al teatro de revistas, se van sucediendo distintos bares, cafes y librerías, que logran ratificar a viva voz que en Buenos Aires la cultura no descansa ni aún por las noches.

Para muchos porteños clásicos, amantes del teatro y del cine, una de las salidas más tradicionales es disfrutar de una obra de teatro, película o espectáculo musical, para luego terminar la noche con una rica cena en un restaurante del centro porteño

Fuera del circuito comercial, y tratando de sobrevivir a los aumentos de tarifas, el teatro independiente (muchas veces hecho más por amigos que por empresarios) trata de seguir siendo parte de la agenda cultural de la ciudad de Buenos Aires.

Un mix de ofertas se van sucediendo a medida que avanzamos por la notable avenida que logró que la frase “Buenos Aires no duerme” nunca fuese tan cierta.

A la altura del 1600 se levanta el Complejo Enrique Santos Discépolo, perteneciente al Teatro Presidente Alvear, y el Teatro Astral. Este último suele presentar espectáculos musicales nacionales y el típico rubro argentino, el teatro de revista, en donde vedettes y comediantes despliegan su encanto en aproximadamente dos horas.

También a este género se dedica últimamente El Nacional, a metros de la avenida 9 de Julio. En la cuadra que sigue, se encuentra el Gran Rex, obra del arquitecto Alberto Prebisch, a quien también le debemos el obelisco.

En la vereda de enfrente, se encuentra el Teatro Opera. Grandes artistas desplegaron allí su talento: Edith Piaf, Ava Gardner y el Lido de París, entre tantos otros.

Para asombrarse con buenas obras de actores no tan conocidos en muchos casos, aparecen el Centro Cultural General San Martín, complejo inaugurado en 1960 al 1500 de Corrientes, con cinco salas que suelen presentar teatro de autor, al igual que lo viene haciendo el Complejo La Plaza (ubicado muy cerca de allí) , con varias salas dedicadas a comediantes nacionales y puestas dramáticas, entre las que sobresale en los últimos tiempos el stand up.

Muy cerca. el Centro Cultural de la Cooperación ofrece en su moderno edificio obras más que interesantes para pensar.

Si el teatro El Liceo es el más antiguo de la ciudad aún en pie, construido en Rivadavia y Paraná en 1876, el más imponente e importante resulta, sin dudas, el teatro Colón.

Sede de las más majestuosas galas, el actual edificio abrió sus puertas en 1908 con un diseño neorrenacentista italiano, ornamentado por bellas formas afrancesadas y basamentos áticos-griegos. El Salón Dorado se impone junto a la sala principal, recordando al Salón de los Espejos de Versailles.

Pero no solo la oferta cultural se remite al centro de la ciudad. A lo largo de los distintos barrios de Buenos Aires hay muchos teatros que forman parte del circuito independiente que brindan maravillosos espectáculos.

En Boedo, Timbre 4 se transformó en un lugar de culto, que gracias a la obra La Omisión de la Famila Coleman, de Claudio Tolcachir, logró que miles de estudiantes de teatro comenzaran a tener un lugar para mostrar sus obras y dotes de actor.

También se puede visitar el Centro Cultural Konex y El Teatro del Abasto en el barrio de Carlitos Gardel, donde también es furor el teatro ciego, una experiencia increíble donde nada se ve, todo se escucha. En Recoleta está el Teatro El Duende de Agustín Alezzo, el Centro Cultural Recoleta y el Teatro La Comedia.