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El Abasto, Gardel, y ese barrio distinto a toda Buenos Aires.

Carlos Gardel es uno de sus máximos referentes. Dicen que allí nació el tango

¿Cómo nos ven los turistas? ¿Qué lugares no pueden perderse cuando nos visitan? ¿Qué tenemos que mostrarles primero?

Las respuestas pueden ser de lo más variadas, sin embargo, a la hora de hablar de "barrios porteños" siempre hay uno (que si bien no está técnicamente declarado como barrio) se lleva los aplausos de todos.


El barrio no barrio llamado el Abasto

El Abasto es el tango. Carlos Gardel se ganó el apodo del “morocho” del barrio, término que remitía a guapeza y masculinidad. Y aún hoy, el zorzal criollo está en cada esquina. En los murales de las calles, en la estación de Subte.

El Abasto es Carlitos. Las viejas cantinas del barrio, testigos privilegiadas del paso del tiempo, irradian tangos en las voces de sus muchos cantores y guitarristas.

La pasión por el 2 x 4 ha logrado trascender en sus milongas y bares las diferencias generacionales.

El lunfardo, idioma del arrabal, se adueñó de todo. Lo hablan los locales y lo aprenden los turistas. Y cuando esto sucede ya no hay vuelta atrás. Es amor a primera vista. De eso se trata el tango, de eso se trata el Abasto.

¿Quién fue ese “churro” llamado Carlos Gardel?

Algunos dicen que Carlos Gardel nació en Tacuarembó, Uruguay. Otros ubican su nacimiento en Buenos Aires y no son pocos los que aseguran que fue Toulouse, en Francia, la primera ciudad que vio su rostro.

Lo cierto es que Berta Gardés fue la madre del Morocho del Abasto, un 11 de Diciembre de 1890. De ella heredó su apellido, ya que como canta en algún tango, fue hijo de padre desconocido y huidizo.

La infancia de nuestro Zorzal Criollo, que "cada día canta mejor", transcurrió en los alrededores del Mercado del Abasto, donde nació y creció su vocación como cantor de tangos.

Gardel comenzó a cantar en comités y fondas de su barrio, y para 1910 ya se había convertido en el número artístico del Café O´Rondemann. Un año después formó un dúo junto a otro conocido cantor del barrio, bajo el nombre de "Dúo Nacional Gardel Razzano".

Si bien las primeras canciones del repertorio del dúo eran folclóricas, el Morocho fue mundialmente conocido por cantar los más bonitos tangos, género que lo fue conquistando de a poco hasta meterse de lleno en el ritmo del 2x4.

Así, en 1925 Gardel se convierte en solista, luego de haber tenido algunas intervenciones en películas mudas y grabado algunos discos. Es el payador José Betinotti quién lo bautiza como el Zorzal criollo.

Hoy Gardel es un ícono indiscutido del ser argentino, y se ha convertido en un símbolo mundial del tango y del barrio del Abasto. En el momento más célebre de su carrera -más precismanete, el 24 de junio de 1935- muere en un accidente aéreo en Colombia.

Sin embargo, El Morocho del Abasto, cada día canta mejor, y es venerado por amantes del tango de todas las generaciones en todas partes del mundo...

El Paseo del Fileteado

El filete es parte de la identidad cultural porteña. Se puede afirmar que el tango define y expresa Buenos Aires a través de la música y el fileteado hace lo suyo a través de la pintura.

En este sentido, el fileteado es una manifestación pictórica del arte popular de la ciudad de Buenos aires.
Y, justamente, para revalorizar esta forma de expresión –años atrás presente en carros y camiones del viejo mercado de Abasto- surgió el Paseo del Fileteado.

La cuadra de Jean Jaurés al 700, entre las calles Zelaya y Tucumán, es el lugar que concentra la obra de varios artistas que en el año 2003 filetearon seis fachadas.

Tulio Ovando, Horacio Vega y M. Capiello, son algunos de los autores que imprimieron su arte sobre las paredes de Jean Jaurés.

De esta manera, lograron generar una imagen que identifica y particulariza el barrio del Abasto, convirtiéndose así, en un atractivo turístico con identidad propia.

En el Paseo del Fileteado pueden comprarse numerosos objetos pintados con la técnica del filete, ideales para regalar: mates, ceniceros, vasos, tazas y viejos sifones.

Asimismo, y para completar este cuadro 100% porteño, en la misma cuadra de Jean Jaurés se ubica el Museo Carlos Gardel que fue la casa donde vivió el cantor de tangos junto a su madre.

Esa antigua casona fue restaurada y, desde el 2003, funciona como Museo con el fin de exhibir y conservar el patrimonio cultural ciudadano y la obra del inolvidable Zorzal Criollo.

Pasaje Zelaya

El Pasaje Zelaya está compuesto por una calle cortada de dos cuadras que se encuentra entre Agüero y Jean Jaurés.

Se trata de un lugar que revaloriza la historia del barrio donde creció el inolvidable “zorzal criollo”, Carlos Gardel, y a numerosos comercios que se sitúan alrededor del viejo mercado de Abasto, actualmente convertido en uno de los shopping más importantes de Buenos Aires.

Es que el pasaje Zelaya se insertó en un proyecto de la Ciudad que se denominó “Arte Público”, en el que participaron artistas nacionales. Por ejemplo, Marino Santa María fue quien realizó las pintadas en algunos frentes de la cortada.

Además de apelar a los colores y al Arte Pop para retratar la estampa de Gardel, Santa María le dio un uso especial a las fachadas: utilizó las paredes como soporte para reproducir las partituras, a escala gigante, de las canciones que definen a este particular microclima cultural.

“Mi Buenos Aires querido”, “Cuando tú no estás” o “Melodía de arrabal” son algunas de las letras retratadas, cada una, claro, con su respectivo pentagrama.

El escenario arrabalero que dibuja el pasaje Zelaya se completa cuando se organizan espectáculos musicales y varias orquestas de Buenos Aires deslumbran en los conciertos que se llevan a cabo en las esquinas del pasaje.

También se dan cita en el lugar las ferias artesanales y los encuentros populares en el que actores callejeros y músicos conjugan sus talentos para deleite de los vecinos y los turistas.

En sintonía con el pasaje Carlos Gardel y el Paseo del Fileteado, el Pasaje Zelaya comparte los colores y la historia de un barrio que fue testigo y protagonista de una época en la que brillaron los cantores de tango y los músicos, y en la que los malevos solían pelear con cuchillo para definir quién era el “más guapo” del lugar.


Y pronto te contaremos más cosas de este bello barrio....