Abasto

El Abasto es el tango. Allí Carlos Gardel se ganó el apodo de “el morocho del barrio". Y aún hoy, el zorzal criollo está en cada esquina. En los murales de las calles, en la estación de Subte. El Abasto es Carlitos. Las viejas cantinas del barrio, testigos privilegiadas del paso del tiempo, irradian tangos en las voces de sus muchos cantores y guitarristas. La pasión por el 2 x 4 ha logrado trascender en sus milongas y bares las diferencias generacionales. El lunfardo, idioma del arrabal, se adueñó de todo. Lo hablan los locales y lo aprenden los turistas. Y cuando esto sucede ya no hay vuelta atrás. Es amor a primera vista. De eso se trata el tango, de eso se trata el Abasto.