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Tradiciones en nuestra ciudad: ¿De dónde viene el “chocolate con churros”?

Los churros mojados en chocolate o simplemente con un chocolate caliente de infusión resultan únicos. Todo el año

Para algunos, es lo más....

Cuando llega el frío y estamos ante una conmemoración cerca, no hay como recordar a nuestros hombres patrios y a sus proezas con un buen chocolate con churros.

Pero en la costa y cuando hace mucho calor, también otros eligen esta combinación.

Si bien la tradición es española (el chocolate se servía a 80 grados centígrados y los churros tenían forma de lo que hoy conocemos como grisines y se usaban para revolver el brebaje) se instaló en Buenos Aires en la época de la colonia y nuestra ciudad la adaptó de manera tan elocuente que hasta hoy se habla de ser los creadores de la misma.

La forma tradicional de comerlos es mojar el churro en la taza de chocolate, preferentemente blanca y de vidrio. Los cafés que comenzaron con esta tradición, además de los churros (eran generalmente 6) dejaban junto a la taza de leche un vaso de agua helada, para que los comensales apagasen en forma inmediata la explosión de azúcar que emanaba la receta.

En España, de donde viene la receta, hay distintas formas de disfrutar de esta combinación. En el norte español el chocolate se sirve caliente, mientras que por el contrario, en el sur se sirve frío. De ambas maneras, la tradición se respeta a rajatabla en cada festejo de la madre patria.

¿Desayuno o merienda?

Hoy, tomar chocolate con churros es parte de nuestra tradición y hace a las costumbres ya incorporadas que tenemos los argentinos. No es habitual que de desayune o se meriende de esta manera, pero sí que se piense en ella inmediatamente cuando estamos frente a una fecha patria.

Pensar que muchos de nuestros héroes patrios (San Martín, Belgrano, Sarmiento, Rivadvia y otros) tomaban chocolate con churros no es algo inimaginado, por el contrario, seguramente lo tenían arraigado de un legado familiar de madres y abuelas, legado a los que nadie puede escapar

Conocidas como “churrerías”, estos lugares de encuentro para disfrutar de churros abundaban en el siglo pasado, y lentamente fueron algunos bares y cafés los que, algunos días del año, comenzaron a repetir el ritual.

De Madrid a Buenos Aires

En algunas churrerías de Madrid el público comparte la mesa a la hora de pedir chocolate con churros. El aroma que emanan las cocinas de estas es sencillamente irrepetible: a la la fritura de los churros se le suma el hervir del chocolate, y nadie puede resistir esta tentación.

Dentro de Madrid, la Chocolatería San Ginés, ubicada en el centro de la ciudad, es una de las más tradicionales.

En nuestra ciudad de Buenos Aires existen distintos puntos tradicionales dónde el visitante y los habitúes pueden acercarse año a año a continuar con esta vieja tradición.

La Giralda, en la Avenida Corrientes, se hizo conocida por su inconfundible chocolate con churros y sobre la Avenida de Mayo, el tradicional Café Tortoni. El Gato Negro, también sobre la calle Corrientes tiene su publico, y hay más.

Si bien muchos lugares de los de "antes" tienden a desaparecer, a veces las recetas se replican en otros increíbles o en versiones distintas, como por ejemplo, en un gusto de helado.

¿Dónde?

Descubrilo, pero hay más de una heladería que ya ofrece este sabor.