<< Ver Todas las Noticias

Marche preso....un lugar de San Telmo al que hace 100 años nadie quería entrar

Visitamos uno de los edificios más antiguos de Buenos Aires.

Con el objetivo de conservar y promover el patrimonio histórico y hacer conocer la evolución del sistema penitenciario argentino, se creó el Museo Penitenciario Doctor Antonio Ballvé, declarado Monumento Histórico Nacional en el año 1982, y dependiente del Servicio Penitenciario Federal.

El nombre del Museo rinde homenaje a quien fue gobernador de la Penitenciaría Nacional en 1904, gran contribuyente de la humanización del régimen carcelario. Entre otras cosas, Ballvé, cuya figura se encuentra evocada en la sala principal del museo, hizo abolir el “régimen del silencio”. También son homenajeados el fundador del Instituto de Criminología José Ingenieros, y Juan Busetich, el creador del sistema de identificación personal a través de las huellas digitales.

El edificio fue construido en 1735 como residencia de los hermanos jesuitas, y contaba además con un colegio y un oratorio. Este conjunto de construcciones fue conocido como “La Residencia”, y fue diseñado por los sacerdotes y maestros mayores de obra Prímoli y Blanqui, quienes también diseñaron los planos para el cabildo.

Más adelante, en 1767, la orden jesuita fue expulsada, y el lugar permaneció abandonado durante treinta años y cambió varias veces de función. Llegó a ser un asilo de mujeres, de menores, un hospital, un cuartel, un polvorín, un hospicio, y hasta la sede de la Facultad de Medicina.

En 1880 el lugar pasó a ser una cárcel de mujeres procesadas y condenadas, alojadas en diferentes secciones. Diez años después, las internas comenzaron a ser dirigidas por las Hermanas de la Orden de Buen Pastor, quienes se hicieron cargo del lugar y promovieron la costura como principal ocupación de las presas.

Allí mismo fue donde estuvo alojada María Esther Dufau, más conocida como “La Raulito” quien se hizo tan popular que su historia pasó a ser parte del guión de una película protagonizada por Marilina Ross.

Por último, en 1978 fue cerrado el establecimiento, y las internas fueron trasladadas a la cárcel de Ezeiza. Fue entonces cuando se instaló la Academia Superior de Estudios Penitenciarios, biblioteca, editorial y el museo, inaugurado como tal el 4 de diciembre de 1980. Allí se pueden encontrar réplicas de celdas, uniformes de Patricios, bomberos y agentes, la historia de la evolución de los distintos trajes de los internos, exhibiciones de objetos utilizados para las fugas y hasta trabajos hechos por los internos.

De paseo por el Museo...

El Museo Penitenciario Nacional cuenta con 6 salas, más un pasillo frontal y una extensa galería.
En la Sala I se puede encontrar principalmente un archivo histórico, la Sala II se dedica a fomentar las obras de artistas nóveles, cuyas obras se encuentran en exposición. La Sala III está dedicada a evocar a los distintos Directores Nacionales del Servicio Penitenciario Federal, la Sala IV o “Sala Institucional” cuenta la historia de la vida penitenciaria, la Sala V refleja la historia de las distintas cárceles de nuestro país a través de fotos y mobiliario, y finalmente, en la Sala VI pueden verse diversas pertenencias y obras de los internos.