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Rituales porteños: los precios por las nubes

¿A dónde iremos a parar? era una frase que muchas veces escuchamos de chicos....

La famosa frase...." ¿A dónde iremos a parar?" era repetida varias veces por nuestras abuelas y abuelos cuando había una crisis económica, y los argentinos, desde que tengo memoria, vivimos en crisis.

Cómo que se nos hizo "crónica" la crisis, es decir, por más que quieras cortarla siempre se vive en un estado semejante.

Dicen que cada crisis trae oportunidades, lo cierto es que cada vez somos más y lamentablemente esto de las oportunidades parece ser solo una esperanza que nunca llega.

Los pizzeros de distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires han comenzado a blanquear que en el costo de la pizza están trasladados otros costos: "En la pizza se incluyen gastos de alquileres y servicios" y por eso, una grande de muzzarella puede llegar a costar hasta 400 pesos.

Igual que sucede desde hace décadas en la factura de luz, no solo estamos pagando la luz, sino que dentro de la boleta hay impuestos provinciales, nacionales y municipales, de ahi que la luz aumentó tanto en los últimos meses. La luz aumentó....pero de la luz están prendido todos.

Un reciente estudio de precios comparados reveló los aumentos que sufrieron los precios de la pizza, el café, el pan y las facturas en 12 barrios porteños.

El informe detectó que la suba promedio desde junio del año pasado hasta ahora fue de un 19,5%. En tanto, la inflación general registrada en ese período por la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad fue superior, del 27,2%.

En ese panorama, el centro de la Ciudad es la zona con precios más altos: $ 260 es el valor promedio al que se vende la pizza al mostrador o para llevar en el barrio de San Nicolás, donde este producto es estrella.

Le siguen Belgrano y Núñez, con $ 225, y Recoleta, con $ 223.

En el otro extremo, el más amigable al bolsillo de los porteños, se ubicó Boedo: $ 141 está la grande de muzza en promedio.

En tanto, la ofrecen a $ 168 en Devoto, un barrio donde también se vende la pizza más barata de los locales relevados: $ 95, de Now Express, en Lope de Vega y Baigorria.

Sin embargo, el local con la pizza de muzzarella más cara se encuentra en Caballito: se llama Pizza Pizza y está a media cuadra de Acoyte y Rivadavia, donde la grande de muzzarella se vende a $ 320. Una verdadera fortuna.

Javier Labaké, de la Asociación de Propietarios de Pizzas y Empanadas (APPYCE) sostuvo que "La pizza apunta a un público más laburante y permite salir a comer incluso en épocas de crisis. Con una sola pueden comer tres personas. Por eso no subió tanto",

Si la comparamos con otros rituales porteños tiene razón. No subió tanto, y todavía se vuelve accesible para seguir pidiendo "marche una grande de muzza".

El pan es otro de los productos que consumen a diario los porteños y subió de manera increíble. El kilo trepó a $ 51,88 en promedio, un 24% más que el año pasado, lo que lo colocó por debajo del índice medido oficialmente por el Gobierno porteño.

Con todo, hubo panaderías muy por encima de ese precio: la más cara del relevamiento se ubica en Parque Patricios, y tiene el kilo a más de $ 70

Parque Patricios es además uno de los barrios donde más cuesta comprar pan en promedio, junto con Boedo: el kilo ronda los $ 61. Sólo los supera Palermo, con $ 63. En el otro extremo de la tabla se ubican Belgrano y Núñez, a $ 53.

Si hablamos de las facturas, estas no se quedan atrás. Antes era "dale, pone una más", ahora esto nos puede desestabilizar las compras. "Dale, sacá una más" es lo que se empezó a escuchar en las mismas panaderías.

El valor medio de la docena de facturas en la Ciudad es de $ 111, un 36% más que el año pasado, índice superior a la inflación. Los barrios donde más cuestan son Boedo y Parque Patricios (a $ 131), seguidos de cerca por Recoleta ($ 130) y Palermo ($ 126). Sin embargo, la confitería con la docena de facturas más caras ($ 154) es La Argentina, en Juncal y Rodríguez Peña, Recoleta.

Lo que menos subió es el café.

El café, ese ritual porteño que se mantiene década a década, fue lo que menos aumentó entre los cuatro productos que más consumimos los porteños (pizza, pan, facturas y café).

Y es cierto, a lo largo de la Capital Federal oscila entre $ 35 y $ 50, lo que comparado con otros productos sigue siendo accesible.

Habrá entonces que seguir tomándose un cafe, mientras se pueda.